La injusticia engendra odio y el odio, nuevas injusticias
Durante el reinado del último rey de Francia, Luis Felipe de Orleans (1830-1848), las turbulencias políticas desembocaron en años de revueltas.
La familia Lafontaine, dividida entre los partidarios de la monarquía y los partidarios de la república, se va desmoronando a medida que sus hijos menores: el joven abogado Charles y su hermana Sophie, se van posicionando con más fuerza del lado de las clases más humildes de Lyon.
Sophie, no encuentra su lugar en una sociedad que, como mujer, no le reconoce ningún derecho, ni siquiera a elegir su propio marido.
Por su parte, el joven Charles, luchará junto a los canuts (trabajadores de la seda de Lyon) y, envuelto en la crispación política de la época, sufrirá también la discriminación de los miembros de su clase y de su propia familia. Como abogado tendrá que asumir la defensa de los acusados de un presunto asesinato que nunca estuvo claro, en lo que se llamó “Los crímenes del Albergue Rojo”.
Fragmento de «El Abogado de Lyon»:
El destino es un ente misterioso. Nunca sabremos si es un hado caprichoso que nos conduce por caminos no trazados conforme nuestras decisiones, aleatorias o estudiadas, van construyendo los ladrillos que habremos de pisar hasta él; o quizá ese ente se desliza por un sendero previamente diseñado, ajeno a nuestra voluntad, una rueda que nos lleva una y otra vez al mismo lugar, un entramado de cuerdas que nos lían sin remedio y de las que, por mucho que lo intentemos, jamás podremos escapar; un laberinto con múltiples entradas y una única salida.